La comunicación es un fenómeno natural en todo el universo, relevante por el hecho de que ésta aporta a su receptor un paquete de energía compatible con su sistema de transacción de cargas, beneficiándole en alguna de sus capacidades.
Son turbulencias y ondas atmosféricas que actúan a escalas espaciales y temporales muy grandes.
En la estratosfera, la energía solar es ya altamente inofensiva, excepto por picos ultravioleta que son absorbidos por la ozonosfera.
Finalmente, en la troposfera la radiación solar porta los paquetes suficientes, como para que en los tiempos de rotación terrestre (12 horas de exposición en su ecuador, por cara planetaria), porten la suficiente radiación como para proporcionar la intensidad en forma de paquetes de uso en el suministro de las dosis adecuadas para la expresión de dicha energía en forma de sistemas biológicos.
Son turbulencias y ondas atmosféricas que actúan a escalas espaciales y temporales muy grandes.
En la estratosfera, la energía solar es ya altamente inofensiva, excepto por picos ultravioleta que son absorbidos por la ozonosfera.
Finalmente, en la troposfera la radiación solar porta los paquetes suficientes, como para que en los tiempos de rotación terrestre (12 horas de exposición en su ecuador, por cara planetaria), porten la suficiente radiación como para proporcionar la intensidad en forma de paquetes de uso en el suministro de las dosis adecuadas para la expresión de dicha energía en forma de sistemas biológicos.
Los elementos o factores de la comunicación humana son: fuente, emisor o codificador, código (reglas del signo, símbolo), mensaje primario (bajo un código), receptor o decodificador, canal, ruido (barreras o interferencias) y la retroalimentación o realimentación (feed-back, mensaje de retorno o mensaje secundario).


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